Comprimir imágenes online
Reduce el peso de una foto ajustando la calidad y el ancho máximo. A diferencia de otros servicios, la imagen se procesa íntegramente en tu navegador: nunca se sube a ningún servidor.
Cómo funciona la compresión sin servidor
Comprimir una imagen es reducir su peso en megabytes sin que se note demasiado en la calidad. Esta herramienta lo hace dentro de tu propio navegador: la imagen se dibuja en un lienzo invisible y se vuelve a guardar con un nivel de calidad menor o un tamaño más pequeño. En ningún momento sube a un servidor, lo que significa que una foto personal o un documento sensible no salen de tu equipo.
Calidad o dimensiones: dos formas de adelgazar una foto
Hay dos palancas. Una es bajar la calidad de compresión, que en formatos como el JPEG descarta detalles que el ojo apenas percibe; reducir la calidad del 100 % al 80 % suele recortar muchísimo el peso con una pérdida visual mínima. La otra es reducir las dimensiones en píxeles: una foto de 6000 píxeles de ancho es enorme para enviarla por correo o subirla a una web, y bajarla a 1500 la deja perfecta para pantalla. A menudo lo más eficaz es combinar ambas.
Por qué te interesa que pese menos
Una imagen ligera se envía antes por correo o WhatsApp, no choca con los límites de tamaño de los formularios oficiales (que muchas veces piden menos de 1 o 2 MB) y hace que una página web cargue más rápido, algo que tanto los visitantes como Google agradecen. Para imprimir conviene mantener más resolución; para ver en pantalla, casi siempre sobra con bastante menos de la que trae la foto original.
Pérdida que no se recupera
Conviene saber que la compresión con pérdida es irreversible: una vez bajada la calidad, esa información no vuelve. Por eso es buena idea conservar el original y trabajar sobre una copia, sobre todo si es una foto que querrás imprimir o editar más adelante.