Calculadora de porcentajes
Resuelve cualquier cálculo de porcentajes en segundos: el X% de una cantidad, qué porcentaje representa un número sobre otro, aumentos y descuentos, y la variación porcentual entre dos valores.
Las tres preguntas que resuelve un porcentaje
Casi todo lo que necesitamos de los porcentajes cae en una de tres preguntas, y conviene distinguirlas porque se calculan distinto. La primera: ¿cuánto es el 21 % de 350? Se multiplica 350 × 21 ÷ 100 = 73,5. La segunda: ¿qué porcentaje es 73,5 de 350? Se divide y se multiplica por cien: 73,5 ÷ 350 × 100 = 21 %. Y la tercera, la que más se atasca: si 73,5 es el 21 %, ¿cuál es el total? Al revés: 73,5 ÷ 21 × 100 = 350. Esta herramienta cubre las tres, pero tener claro cuál estás usando evita la mayoría de los errores.
Subidas y bajadas: el porcentaje de variación
Para saber cuánto ha cambiado un precio, una audiencia o cualquier cifra, se resta el valor nuevo menos el viejo, se divide entre el viejo y se multiplica por cien. Si un alquiler pasa de 700 a 770 €, la subida es (770 − 700) ÷ 700 × 100 = 10 %. El signo te dice la dirección: si sale negativo, ha bajado.
El error que cuesta dinero: bajar y subir el mismo porcentaje no te devuelve al origen
Es muy intuitivo pensar que si algo baja un 50 % y luego sube un 50 %, vuelves al punto de partida. No es así. 100 € que bajan un 50 % quedan en 50 €; ese mismo 50 € subiendo un 50 % se queda en 75 €, no en 100. El motivo es que el segundo porcentaje se aplica sobre una base más pequeña. Pasa igual con las acciones o los sueldos: para recuperar una caída del 50 % no hace falta subir un 50 %, sino un 100 %.
Puntos porcentuales no es lo mismo que por ciento
Si una tasa pasa del 4 % al 6 %, ha subido 2 puntos porcentuales, pero ha aumentado un 50 % en términos relativos (porque 2 es la mitad de 4). Los dos datos son correctos y miden cosas distintas; mezclarlos es una fuente clásica de titulares engañosos. Cuando leas una cifra de paro, de interés o de impuestos, fíjate en si hablan de puntos o de porcentaje, porque no dicen lo mismo.
Dónde aparece en el día a día
Calcular la propina de una cena, ver cuánto ahorras con una rebaja, repartir un gasto compartido, sacar la nota media ponderada de un curso o entender el interés de un préstamo: todo son porcentajes. Tener clara la diferencia entre «el porcentaje de» y «el porcentaje que representa» hace que estas cuentas dejen de dar pereza. Todo se calcula en tu navegador, sin enviar datos a ningún sitio.